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Mostrando entradas de octubre, 2009

En el salvajismo de tu mirada

Lámina fría y maleable, tu piel se me aparece lumínica entre los pliegues de una falda absurdamente voluminosa y pesada. Igual me abro camino, guadaña en mano, por las ruinas y los muros desplomados que conformaban en otra era tu inexpugnable fortaleza. Los ejércitos esperan afuera, la señal para ir a sus muertes. A encontrarse con que la gravedad es la última fuerza a la que los cuerpos se rinden. Y guiados por esa inercia primordial encontrémonos colisionando labio contra labio...carne contra carne... Las falanges aguerridas se hacen al frente para ensartar a los caballos rugientes y llueven desde atrás las hachas como una brisa matinal: helada y cortante. Y con tus caderas y mis ideas moviéndose al ritmo de los cuernos de guerra me aferro de lo poco que queda de cordura en la habitación. Tantos giros de la moneda en el aire y ésta que no puede terminar de caer... tantos inútiles giros de una moneda sin caras ni lados ni señas de civilización presentes en sí... ¿y dejar el destino de la plaga…

Carnaval

Llama emergente. Asciende desde mis poros. Quema los recuerdos. Flota sobre mí y mi lecho quebradizo de polvo y piedra. Será la denzura del humo que me hace ver danzantes ígneos colgados de mis muros... Serán los movimientos ilusorios de mis nervios por debajo de mi piel los que me hacen unirme a su danza sonriente de dolor. Tu y yo cayendo de pronto otra vez...se ha convertido en nuestro ritual. Déjame aterrizar en tus muslos... Déjame aterrizar en el horizonte... ¡Dejémonos de letargos y despertemos al festival de la carne! ¡Carnaval! ¡Carnaval! ¡Carnaval! ¡Carnaval! ¡Carnaval! ¡Carnaval! Carnaval eterno y nocturno, despliegue de los sentidos y la locura. Que el delirio se sacie en nuestras cabezas y el deseo se ahogue en nuestra sangre vertida en el cuerpo del otro como ofrenda propiciatoria y anuladora del pudor... Ya sea nuestro aliado silencioso el monte sempiterno y nos envuelva en sus entrañas sagradas, en la cueva del sueño, de donde las generaciones brotan como flores al amanecer mode…

Séptima estrella...

Siete años atrás
Cuaderno de notas (11 de Octubre: El Día del Dragón)
En ese momento, algo obstruyó la escatológica vista que me mantenía hipnotizado. Una sombra. Una sombra colosal cubrió la Luna y sus estrellas. Una sombra con alas titánicas. Ahogué un grito en mi garganta y corrí hacia Espadas quien parecía haber visto lo mismo que yo. Giró rápidamente mientras se guardaba algo en la gabardina que llevaba puesta todo el tiempo. Me tomó por el brazo y me dijo: -Si no salimos de aquí pronto...- pero no terminó la frase. Se limitó a mirarme muy profundamente y a conducirme hacia la cochera donde esperaba una camioneta color tinto. Abriendo la puerta casi me arrojó dentro en el lugar del chofer y se sentó en el asiento posterior. -¡Conduzca! No se preocupe por nada. Acelere. Tenemos que salir de la ciudad por la entrada norte. ¡Ya! Encendí el auto y pronto íbamos de camino a la salida de la ciudad. -¡¿Qué demonios pasa?!- grité absolutamente desesperado. -Ahora usa bien el término- se limitó …

La eternidad puede esperar

Sombras que se dilucidan sobre tu espalda observando por la ventana, bailan al ritmo de los tambores de guerra y la melodía la completan los demonios que cantan ocultos en la noche. Levanta la mirada que la negación espera riendo entre dientes y tomándote por la camisa para que observes su faz de sonrisa descarnada. Camino escoltado por acantilados hacia la tierra onírica donde los atardeceres se prolongan por días y las ruinas fantásticas de tiempos olvidados se yerguen tercas en su lucha contra el tiempo...cada día que pasa es otra batalla ganada. Para nosotros, aquí sentados, la eternidad puede esperar. Si al final somos estatuas labradas de la misma piedra y la erosión nos ha borrado el rostro y la identidad ¿que más da que reventemos en una nube de sal y polvo y nos dejemos conducir por el viento que acompaña a los demonios en su cántico nocturno? La eternidad puede esperar. Y no nos detendrán los titanes apostados frente al camino. Ya con la vista fija en el horizonte ¡que se astillen las r…

Séptima estrella...

Siete años atrás...
Cuaderno de notas (la Cuarta Luna - el comienzo de todo)
-Aún no espero que comprenda lo que le acabo de decir...pero si hay algo que quiero que comprenda es que se encuentra ahora en un grave riesgo y debo ponerlo a salvo- dijo y se puso de pie de un salto, tocó su pecho por un momento y sentí la ansiedad temblándole en la voz. Me puse de pie pero no atiné a decir nada ni a dar un paso concreto. Mi cerebro estaba en blanco...prefería no pensar nada ya que de lo contrario sentía que me estallaría la cabeza. Fue entonces que me di cuenta que en realidad la cabeza empezaba a amenazarme con estallar. Casi me desmayo. Espadas me tomó ágilmente y pasando un brazo por mi espalda me llevó consigo por un rumbo que no pude observar. Luego no supe más. Al abrir los ojos me me encontré en un cuarto sin ventanas y un profundo olor a humedad...un sótano, supuse. Me senté en el sillón que me servía de cama y busqué a Espadas. Al poco salió de un pequeño cuarto bajo las escaleras de …

Séptima estrella...

Siete años atrás...
Cuaderno de notas (el comienzo de todo)
Ni siquiera tiene objeto decir lo ofuscado que me sentí de camino al parque. El reloj marcaba las 3:57 p.m. Pero esta vez no fue como la anterior. Pude verlo acercarse lentamente por la acera de enfrente mirando al suelo en todo momento; incluso al cruzar la calle. Se sentó a mi lado con parsimonia y pude observar que en realidad llevaba lentes redondos y oscuros y una barba que no había rasurado en 4 días aproximadamente. Inesperadamente levantó su rostro (el cual no describiré tanto porque me resulta francamente imposible como porque si lo intentase probablemente no lograría transmitir el "aura" que el solo verlo me provocaba escalofríos y una cierta ansiedad) y me miró desde debajo de sus lentes oscuros: -Estamos en guerra. Una guerra que difícilmente podemos ganar. Hizo un silencio desmesuradamente largo y luego añadió: -Pero existen algunas pequeñas oportunidades que debemos aprovechar antes que sea tarde... Repitió el…

Séptima estrella...

Siete años atrás... Cuaderno de notas (el comienzo de todo)
En aquellos momentos mis pensamientos se detuvieron abruptamente y vino a mi, mas que imágenes, una multitud de sonidos ininteligibles que comenzaron a hacer que me mareara. Me senté al ver ya como una ridiculez el intentar alcanzar a ese ente extraño que ya se había esfumado a la vuelta de la esquina. Esa noche no dormí (como siempre me ha pasado) debido a que me venían a la mente imágenes de lugares que desconocía en las que predominaban los paisajes de ruinas ciclópeas enclavados en densas selvas bajo cielos de colores vívidos y extraños. Tras estas visiones despertaba acalorado en medio de la noche y con náuseas y un incipiente dolor de cabeza que amenazaba con crecer. Pasó pues la noche, lenta y tortuosamente y terminó cuando pude ver los rayos del sol cortando la niebla como un cuchillo rebana la carne. Me senté sobre la cama y miré el teléfono de la mesa de noche...Aquello carecía de sentido para mí...pero algo muy oculto en…