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Mostrando entradas de noviembre, 2010

Breve estampa de lúcido caído y sus rituales propiciatorios I

Aunque ya se ha escrito bajo el peso de los mismos acordes, inagotables en realidad, me reservo a discreción todas las infinitas variantes que una canción puede llegar a generar, en especial ésta.
La vida en sí es una canción, distinta para cada quien y que se repite sin cesar hasta la muerte. Una canción que genera las más disímiles sensaciones, dependiendo del momento en que ésta vuelve a comenzar. Y hago énfasis: se trata de la misma composición, la que un día nos trae la luz, y al día siguiente nos roba un par de lágrimas sin que nos demos cuenta.
Hoy no tengo ganas de interpretarme ni mucho menos. Hoy tengo ganas de tirarme en el empedrado de alguna lejana ciudad. Hoy podría dejarme inundar por una lluvia helada que ralentizara los procesos en mi mente y refrescara mi espalda y mis hombros...siempre con el ritmo de una canción en el golpeteo de cada gota.
Sin embargo tal sinfonía nos es revelada en momentos contados, en que la intuición comienza a hablar espaciadamente, subiendo …