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Mostrando entradas de diciembre, 2015

«Historia del Ojo» de Georges Bataille

Continúo mi promesa de evitar olvidar los libros que voy leyendo y sus entrañas multicolor. Hoy toca el turno la cuasi surrealista y muy erótica «Historia del Ojo» de Georges Bataille (1897-1962). La verdad creo que esta reseña será breve. ¿Qué tanto podría decir de esta obra que no haya dicho Vargas Llosa en su casi interminable prólogo de 1978 donde más que prologar sintetiza y además «quema» para el lector prácticamente la totalidad de la trama? Debo confesar que en cuanto me di cuenta de dicha tendencia del  premio Nobel, me salté su tanto y lo dejé para el final (me parece que funciona mejor casi como colofón del relato y como como antesala).
En primera instancia, nuevamente: Me gustó. Me gustó mucho. Removió ciertas cosas en mi (emocionales y físicas también, por su puesto) que otros libros no se habían molestado en tocar. Y no es para menos. Esta novelita es una gran sacudida sexual y perversa para el leyente desprevenido. Me imagino que en su historia debe haber causado más de…

«Un Mundo Feliz» (Brave New World) de Aldous Huxley

Hoy estreno un nuevo tipo de timbre postal: la reseñita pedorrona. Sí. Decidí que, como ejercicio para mí mismo (mi memoria apesta y mi capacidad de síntesis y apropiación podrían ser bastante mejores) elaboraré una brevísima reseña de los libros que vaya leyendo o en todo caso mi sincera opinión al respecto. Algo campechano pues. Para inaugurar esta sección, localizable para su futuro horror bajo la etiqueta «Reséñamesta», tenemos al celebérrimo «Un Mundo Feliz» del buenazo de Huxley. ¿Por qué? Porque justo hoy terminé de leerlo, y antes de que revuelva sabores en mi mente comenzando el siguiente libro, quiero dejar en este rinconcito, bien guardadas, las migas que de él aún tengo frescas en la barba. Así que, a darle.
Primero que nada: Me gustó. Me gustó bastante. Me encantan los futuros imaginarios ya sean utópicos o distópicos. Éste en particular lo pondría en el caso utópico, porque, pues, ¡vaya! el mundo es perfecto y todos son felices y tienen orgías y drogas y hasta el más id…

Las respuestas del Vacío

Canto I
Esta no es una disertación filosófica
Esto es hablarle al Vacío esperando inútilmente su respuesta
Aunque, debo confesar, a veces ese silencio
es la contestación que anhelaba
sin esperarla en verdad.

Ya sea
en el hueco en las entrañas del mundo
o en la solidez ingrávida del espacio exterior
encuentro retazos de realidad.
Molestos, malditos.

¿Cómo se desfibra uno del cordel de su propia vida?
¿Cómo alcanza uno las murallas de las ciudades de los dioses,
cuándo el camino que ha de recorrer no admite pasos carnosos
ni el vaivén de la sangre en las arterias?
¿Cómo se sacan del costado
las espinas que se le han quedado a uno
de tanto pensar,
de tanto exprimirse,
de tanto estimularse,
de contorsionarse el cerebro?

Las masas de materia inmóvil parecen
más cerca del vacío y la inexistencia
que los cuerpos que corren junto al rayo,
que los montículos frenéticos que todo buscan y nada logran asir.

Canto II
Allende las alturas de mares bravíos
de sondas anales y fluorescentes navíos
parto…

De los meses pletóricos

He estado fuera mucho tiempo.
No sólo mi vomitorio virtual se ha llenado de polvo y deyecciones de mosca. Literalmente he estado viviendo allá afuera por mucho tiempo.
Fue este, o al menos desde mi último arañazo en esta pizarra, un año pletórico. Ha sido, también, un año jesuítico, de caminos que llevan desde las capitales hasta los rincones del mundo, de veredas que algunos "locos" trazaron en el pasado y se extienden hasta el futuro a través de nuestro presente.
Estoy de regreso y la espera (o más bien la constante huída) se debe a que vengo aún salpicado de pasado, con arena en las orejas, con un poco de mar en los poros, con plegarias pegadizas y con demonios iluminados por centurias de fiesta y jolgorio.
No ha sido fácil. Esta vez la carne me desfallecía y mi transe se agudizaba debido a la lejanía, a la ausencia de mi bruja, de mi curandera, de mi doctora y paciente a la vez.
En fin, reflexiones de este talante las dejaré para cuando finalice el año en curso. Ahora …