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Mostrando entradas de diciembre, 2009

El último de la vuelta...

El último poema del año;
las últimas frases que leerás de mí
en este ciclo insensato y arbitrario
que rige nuestras vidas.
Ya mañana seremos otros;
seremos sombras líquidas cambiando de forma
en los rincones oscuros del salón principal
goteando intermitentes mientras el tiempo
se agota como el oxígeno del vaso
ahogando la vela poco a poco.
Y las horas suben las paredes con garras brillantes,
y los días se desbarrancan dejando sólo polvo tras de sí,
y los jaguares nos rugen al pasar por los antiguos caminos
trazados en el aire húmedo de la selva.
¡Sujétate de mi brazo, que el mundo se nos viene encima,
como avalancha de recuerdos y vivencias no sucedidas!
¡Aléjate de las llamas que acarician a los momentos expirados,
que manan de la pira donde arden juntos los justos y los maldicientes!
¡Y engancha tu boca en la mía como si no existiera otra cosa
en el espacio que nos circunda, oloroso, enervante, luminoso!

Séptima estrella...

Siete años atrás Cuaderno de notas (Salida de la ciudad)
Aún días después de nuestro encuentro fatídico con aquella criatura de pesadilla; y aún ahora en la relativa seguridad de nuestro refugio temporal en las montañas, no logro creerme del todo la forma en la que fuimos salvados Espadas y yo por este grupo de extraños (para mí cuando menos) en ese momento. Recuerdo haber virado como me lo había indicado Espadas y habernos encontrado con la terrible bestia, la cual emitió un chillido penetrante y devastador. Saltamos instintivamente fuera del vehículo al momento que éste quedaba convertido en una bola de fuego que se proyectó justo hacia el camino por el que habíamos llegado. Nos pusimos en pie y cada quién corrió hacia lados opuestos dividiendo la atención del dragón, escondiéndonos tras las esquinas de algunos callejones. Espadas, desesperado, me gritó algo que no logré comprender debido al barullo del monstruo que se acercaba lentamente a donde nos escondíamos. Creí por un momento enten…