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Mostrando entradas de octubre, 2012

A lo mejor otra parte de otra mujer blanca

La graficidad de  sus contornos (así debía haber sido) La suave curva como el desliz de una serpiente, o una sábana, o una lengua sobre la piel... ...bífida. El ansia maldita que te traga El saberse esperando y odiarse por ello pero luego resignarse. Es hacer crujir los dientes Es necesario quemarso por dentro pero no dejar salir el humo como máquina de vapor Atragantarse Oxidarse Con el exceso de deseo que uno mismo produce a sabiendas (de su alta toxicidad). Las nalgas como calderas donde se funde el carbón y el acero Revísteme de ti...deja que entre Sácame el brillo, el filo, la pólvora.

Pechos de mujer blanca

La graficidad de sus trazos
Las curvas de sus bordes: la matemática natural
La tensión de sus tejidos
La resistencia a la acción de fuerzas extrañas
La tendencia a regresar a la dulce redondez
La mirada ciega, los ojos ocultos, su presencia ausente que llena el barranco de misterio

"Los cuerpos esféricos tienden a la perfección".
La tripofilia que se inventa ante la piel erizada, la piel de tacto que se saborea con sólo verla. El calor de la piel que se huele con solo oirla respirar. La sinestesia de todo este asunto, el enaltecer los cambios de uso, de cambiar las partes, de desconstrucción-apropiación-explotación-adoración. Los pechos imperfectos pero magníficos de una mujer blanca.

Autofrenda

Soy del tipo que propicia. Aunque a veces propicie lo que no quiero, o lo que otros buscan. Siendo éste mi mes, EL MES, creo necesario escribir algo. El otoño lo amerita sin duda. ¿Qué escribir? Ese es el verdadero problema...de problemas precisamente podría ser: de esos tengo muchos, de varios tipos. Caray, tengo hasta para compartírselos. Supongo que al tiempo y el seso no me dan para ingeniar palabras rimbombantes ni cuentos elaborados (para lo cual no creo ser bueno): Now that is a fact! Definitivamente no tengo materia energética o de voluntad para ello. El mejor ejemplo es que ni siquiera comienzo las tareas que debería adelantar aunque sea un poco en pos de mi futura integridad...me estoy dejando engullir por mi propia HUEVONADA. Necesito ponerme de pie de nuevo, pero nunca el cuerpo pesó tanto. Aunque más puntualmente tendría que decir que la cabeza me pesa. Desde aquel día del cisma en que la vacié casi por completo la he visto rellenarse poco a poco como papelera de computadora…