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Mostrando entradas de marzo, 2012

La hora

Yo peco.
Peco de verte mucho.
Peco de imaginarte y de verte demasiado,
mujer de mi prójimo
y mujer de  nadie.

Curioseo
entre los contenidos
de tu caja hospitalaria.
Esa en que se resguardan
no tus deseos sino los míos,
secuestrados ahí
por tu tímida condescendencia,
por tu atrevimiento inocente.

[Por tu sexo insinuado en el aire]

Atrapa
tu estática corporal
lo que de mí se desprende:
sudor y células muertas,
el líquido divino de mis suprarrenales.

Gira
una sombra danzante a tus pies
que conduce mi mirada
por tu cuerpo vibrante y ansioso.
Esa materia tuya
que de lejos me quema
y de cerca (imagino)
consume en una luz roja
mi cuerpo de polilla ciega
ávido,
febril,
insistente.

Nocturno difunto - Elías Nandino

Desde que despojado de tu cuerpo
te escondiste en el aire,
yo siento mi existencia más honda en el misterio,
como si mis manos, alargadas por las tuyas
inmensas en el cielo,
en levantado avance
ya tocaron la astronomía sin fin...

Estoy como en los ríos
que a pesar de correr sumisos a su cauce,
por su mortal marino abocamiento
también están ligados
a las aguas del mar donde se acendran.

Por la ventana que al morir dejaste
abierta en la penumbra,
he podido mirar
mi aventajada muerte
persiguiendo tus huellas espaciales,
y tengo la certeza de que me estoy rodando
indeteniblemente
en el hambre del vaso universal,
igual que el humo libre que la atmósfera atrae
y no puede, aunque quiera, regresarse a su lumbre.

Estoy seguro de que cada día
mi sangre que te busca, se evapora
ganando altura transformada en nubes,
y parte de mí
ya vuela en el espacio, emparentada.

Desde tu muerte, siento que te guardo
como un lucero íntimo
que medita en la noche de mi entraña,
disuelto como el azúcar en el orb…
Still no reason to be strong

Curiosidades

Había edictos, pregones (el primer pregonero, en 1524, se llamó Francisco González y arremetió contra los naipes y los dados, los portadores de armas de fuego, y contra los españoles que se atrevían a criar puercos en el centro de la propia ciudad de México) y hojas volantes, siempre que se requería...
Breve vistazo de Panorámica del libro en México de José Joaquín Blanco.

Rompecabezas I

Silente.
Ruedan los pasos cuesta abajo.
Duele.
Viene el viento azul.
Atraviesa.
La lujuria no encuentra la tapa de su ataúd.
Insomne.

Salmo del asco

Hoy canto el asco.

Hoy la oda es para los cuerpos en descomposición,
para las hordas amontonadas, pisoteadas.
Hoy levantan sus berridos los nonatos y los furibundos.

Hoy me vi en el espejo
con otros ojos.

Y con unos y otros
era el mismo yo al que veían:
uno raquítico, el otro obeso
éste pálido y enfermo,
aquél embebido en furia púrpura.

Hoy la sangre me tapa los oidos
y ni siquiera escucho la música
de mi ahogado canto.

Hoy canto el asco.

Sacrificium

Ofrezco esta carne.
Un cuerpo que se ataca,
unas manos que se estrangulan
y unos pies que precipitan al resto del cuerpo
hacia
las
rocas.

Pero no soy ojo de aguja ajena,
ni tú, el camello metafórico
que debe estrujarse dentro de mí.

No soy tu Vía Dolorosa
ni tu Puerta Dorada.
No soy tu san Pedro, ni tu hacha, ni tu parrilla.
No entres al cielo por mi, ni en mi nombre.

Si soy tu Gólgota y tus clavos,
y la Legión que te roe por dentro...