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Mostrando entradas de noviembre, 2016

Imposturas impostoras

Esas gentes,
carajo, que las hay,
¡y a montones!
¿Quién les hace llegar el aguinaldo y bajo qué concepto?
Según el número de gente sobajada,
¿será el tamaño de la tajada?
Tal vez sea proporcional a la cantidad de éter que le han extirpado a sus prójimos con sus ventosas diáfanas.Los conoces y los conozco.
Los ves al centro de la foto
Y los ves en el extremo sur del mapa.
O, en el peor caso, compartes con ellos el refri, la casa, la cama.Sus caras no son suyas
O no del todo. Me explico:
Estos seres medran en el mediodía brincando de hombro en hombro.
Te palmean, te preguntan, te platican...pero no te escuchan.
Les sirves, como yo y todos,
únicamente como espejo.
Se te imponen para que ladres
Asintiendo a sus aforismos como si fueran las Tablas de Moisés.¡Ah! Pero ay de tí si dudas, o corriges o señalas o propones o carraspeas o te mueves de forma alguna que disguste a tu inquilino.Porque se trata de bufones con máscara de cebra
De colibrí
De lince
De artista contemporáneo o entintador…

Nuevo Desorden Mundial

El odio no es nuevo, muchachos. Por favor. No seamos tan inocentes. El Odio siempre ha estado ahí. Lo único que hicimos por menos de cien años fue vestir su (nuestra) carne podrida con una armadura resplandeciente y aplicar el conocido «¡ya cambiamos! ¡Ahora sí ya somos tolerantesinclusivosmenteabiertademocraticosliberalescomprensivosvanguardistastodosunidosporquetodossomoshumanos!».
Pero la carne, por mejor esmalte que recubra la armadura se descompone y apesta. Eventualmente los jugos del proceso se salen del contenedor. Y, éste mismo, comienza su propio proceso de decaimiento: el metal se corroe, se raya, se abolla, se pierde el filo, se desarma y comienza a caer en pedazos.Así estamos ahora.Nos sorpenden los abscesos de odio, xenofobia, homofobia, y todas las demás fobias rábicas, y no de temor (no solamente, pues). Pero no se trata más que de valores propios de grupos y culturas que jamás los abandonaron.
Al contrario. Durante este «periodo de tolerancia», que podríamos ya histór…

Mutilar los comienzos

Comenzar es siempre lo más difícil de todo.
Comenzar no tiene caso si no se va a terminar.
Y tiene la misma carencia de sentido si con el fin de llegar al fin tenemos que comenzar desde el comienzo.
Tanto para nada, pues.Es necesario mutilar los comienzos.Si pudiéramos deberíamos arrancar en la vida a los...¿qué? ¿16, 17 años?
Júpiter o algún otro dios marica debe haber temido dejarnos nacer armados y repartiendo tajos como Minerva.Pero nos importa demasiado la edad.
La confundimos con sabiduría.
Nos importa más (¡no mientas y menos sonrías cuando te descubro mientras lees esto!) si tengo 479 días más en este valle de sangres que tú.Y también valoramos el origen humilde. Al abnegado trabajador que se parte los lomos.
Aunque luego se convierta en millonario subyugador de sus excongéneres y excolegas de calvario.Y sin embargo, pese a que estas cosas las medimos con la medida del oro, los comienzos que de verdad importan son los mínimos:
Cuando renace el día y uno preferiría morirse a sa…

Una poesía sin causa

Se había derramado el vino
de entre los fulgores del alba.
Se esparcía
como la sangre entre las piernas de las damas.Mientras, me cosías los labios con rafia verde,
me decorabas con las puntas de hierro de tus garras.
Y caminabas
Y caminabas más
Y sin dejar de caminar te acercaste
O te alejabas
(No estaba yo en condiciones de discernirlo [y mucho menos de dudarlo])Ya después de las carreras
se desplomaron varios,
como caballos reventados.
Y la suciedad no tuvo quién la compactara con sus pezuñas.Así comenzó el año,
allá por octubre.
Y terminó un jueves a la tarde
en una mesa sin patas,
en una alcoba sin paredes,
en una cruda digna de las Coronas,
en esas salpicaduras de amanecer
agarradas a tus legañas.Al ascender los días
perdemos la noción de cómo descienden los años,
hasta el fondo de sus criptas a flor de tierra.Nos arrebatamos el aire de entre las quijadas
con el argumento de la escoba amarilla
que te presté y que ya no sé si me devolviste
ni tú si yo te la pedí en primer lugar.…

Cuando Lázaro se levantó...

IYa sé. Ya sé.
Como dicen los de Clutch: Lazarus is back from the dead...Looking as one would expect.Lo mismo aplica en esta ocasión para mi blog, que a diferencia de Lázaro tiene más de tres días con la puerta sellada por una roca. Así que imaginemos el escenario. O mejor no.¿Por qué hoy? ¿Por qué ahora, a estas horas? ¿Por qué mientras estoy acostado en mi catre de jarcia (o como se escriba) sudando a más de 2000 km de las ciudades donde vivo o de aquellas en que viven mi familia y amigos?
Pues porque, supongo, difícilmente hallaré mejor momento.En fin, esta entrada también pretende retomar la poco visitada costumbre de mi «Bitácora de viajero». Y es que la ocasión lo amerita. Estoy en medio de un viaje que consta de muchos (pero que muchos) pequeños viajes distintos.Me encuentro en Sonora, en una comunidad del territorio yaqui haciendo lo que me gusta y por lo que estudié 5 años. El trabajo siempre fue el pretexto perfecto para conocer las esquinas y recovecos de mi país. Hoy estoy…