Séptima estrella...

Siete años atrás...

Cuaderno de notas (la Cuarta Luna - el comienzo de todo)

-Aún no espero que comprenda lo que le acabo de decir...pero si hay algo que quiero que comprenda es que se encuentra ahora en un grave riesgo y debo ponerlo a salvo- dijo y se puso de pie de un salto, tocó su pecho por un momento y sentí la ansiedad temblándole en la voz.
Me puse de pie pero no atiné a decir nada ni a dar un paso concreto. Mi cerebro estaba en blanco...prefería no pensar nada ya que de lo contrario sentía que me estallaría la cabeza. Fue entonces que me di cuenta que en realidad la cabeza empezaba a amenazarme con estallar. Casi me desmayo. Espadas me tomó ágilmente y pasando un brazo por mi espalda me llevó consigo por un rumbo que no pude observar. Luego no supe más.
Al abrir los ojos me me encontré en un cuarto sin ventanas y un profundo olor a humedad...un sótano, supuse. Me senté en el sillón que me servía de cama y busqué a Espadas. Al poco salió de un pequeño cuarto bajo las escaleras de acceso con una pequeña televisión de baterías. La encendió y le puso en las noticias que mostraban imágenes de algún desastre natural.
-¿Qué rayos...?
-Se desmayó. Usted es más receptivo de lo que pensé. Estaban acercándose a la ciudad, en eso se desmayó. Lo traje al único lugar seguro de la ciudad. Por poco y dan con usted antes que yo.
-¿Qué?
-Hoy, es la noche de la Cuarta Luna. No le molestaré tratando de explicarle la complicada alineación estelar que implica, sólo le diré que unas 37 estrellas se alinean al rededor de la Luna llena formando una constelación junto con esta. Esto sólo ha ocurrido 4 veces en la historia...humana cuando menos.
"En fin, lo peligroso es que en este momento los entes que ya le mencionaba recobran un poco más de su poder y las filas de sus seguidores se multiplican considerablemente. Me temo que han atacado la ciudad apenas entramos aquí. ¡Estúpido aparato!- gritó inesperadamente y dio una patada a la televisión que parecía haber dejado de funcionar -Tendremos que esperar a que pase la Cuarta Luna para poder salir.
Me volví a recostar en el sillón y, antes de caer dormido de nuevo, escuché el rumor de la ciudad que decididamente era diferente. Era como si la ciudad completa gritara pidiendo auxilio.
Al despertar no pude evitar sorprenderme menos que la vez anterior al no hallarme seguro y solo en mi casa.
Me levanté y vi que la puerta a la que conducían las escaleras estaba abierta y revelaba una noche profunda y sin nubes iluminada por las luces de la calle.
Pero cuando hube alcanzado el umbral de la puerta me quedé allí sin poder dar un paso más, pese a que Espadas estaba afuera escarbando entre los restos de la casa que debió haber estado ayer al lado de la de Espadas.
Miré al rededor pero no tenía caso. Todas las casas al frente de donde estaba yo en el umbral habían sido arrasadas aparentemente por un tornado o algo así. Y en un contraste que ahora me parece ridículamente irónico, sobre la línea del horizonte se podía observar a la Luna llena, descomunal y de color rojo, rodeada por numerosos destellos.
Una imagen indescriptiblemente bella coronando una escena de total desolación...


Ésta entrada va dedicada a Ozeloziua...
Más allá de todo lenguaje humano...
Cuatro lunas ...
Y las que vienen...

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