Entradas

México y el perdido arte de narrar historias

Imagen
México necesita una épica propia con niveles trascendentales. Nos pasamos de locales y aspiramos sólo a la sala de la casa.
A menudo hablamos de la cualidad universal de la literatura y de las creaciones en general; de que el lenguaje —no importando el idioma— trasciende las fronteras culturales y puede instalarse de maneras infinitas en los infinitos tipos de lectores de un texto.
Tanto es así que incluso tenemos ya una categoría, un nivel celestial reservado a los clásicos universales: aquellos productos narrativos que trascendieron no sólo las fronteras culturales, sino tal vez aquellas más espesas y sofocantes: las fronteras del tiempo. Y no es corta la lista de los pensadores o creadores que han sabido colocar sus garabatos más allá de las membranas de las épocas.
Si todo esto es posible, humanamente posible, y el mexicano ha sabido en alguna feliz ocasión colocarse en aquel Olimpo cualitativo, ¿por qué demonios parece que ya no podemos hacerlo? ¿Por qué no nos esforzamos por tr…

Lo temblores de verdad no despiertan bestias atemporales

Imagen
Tenía veinte minutos —tal vez poco más— de haber puesto pie en la ciudad de Oaxaca. Cenamos una torta a lo gordo y subimos a un taxi. Pocos cientos de metros más adelante nos detuvimos ante la luz roja. En ese ínter el coche jamás dejó de moverse. «Esta carcacha se va a desarmar ahorita» pensé, puesto que no era la primera vez que un taxi de quinta se retorcía ante el esfuerzo de seguir trabajando años después de su merecida jubilación. Yo sé que tú pensaste lo mismo, mientras hablábamos y me sostenías de la mano. O al menos algo muy similar. No fue hasta que la radio del chofer delató al intruso: «Esta temblando bien cabrón. Todas las unidades anden con precaución...bien cabrón, de veras». El capitán de nuestro barco sacó la cabeza por la ventana en un gesto un tanto inútil. Como cuando bajas el volumen de la música o de las conversaciones para ver y pensar mejor las cosas. Lapsos de sinestesia estúpida. —¡Ah, cabrón! Sí cierto —dijo con su cabeza fuera del auto. Hasta entonces nos dimo…

Polilla

Imagen
I don't fly around your fire anymore - Audioslave
Cataratas de limón caliente y de semillas de fuego caen entre los pastos verdes y, pese al rocío de la noche previa, se incineran entre mil grititos de hojas mientras los núcleos de la llaman entran, se entierran y comienzan a tejer su cobija de raíces. Su cama de rocas recién nacidas, fundidas y enfriadas tantas veces y en tan poco tiempo, son finalmente digeridas por los jugos de la entraña.
Luego llegó el otoño: incendio natural de la vida; inmolación espontánea y gustosa de los reflejos que danzan para dispersarse como ascuas.
¿De dónde sale entonces la ira? En los bípedos terrosos va injerta, pero no parece haber salido de la matriz férrea puesto que ésta no enfurece, contra el rayo que la desgrana y enrojece. Muy por el contrario retoma sus propios pedazos y construye más allá de lo que antes su inocencia le habría recomendado.
Los calvos seres, ruidosos amantes de nadar contra la corriente, se han embelesado, como polilla an…

Labios de grana

Imagen
Supuración
valiosa como el oro
que impregna la boca:
un par de labios resecos que insistes en deformar como sonrisa.

Se tiñen tu barbilla y tu cuello magullado
en una espiral sensual y decadente.
Las líneas rojas desvían mi vista,
encajonan mi campo de visión
borroso e indolente de por sí.

No pareciera cierto lo que apenas sospecho
y por eso me dejo envolver en tus plumas largas.
En un arranque de fiebre estúpida
te pido que me desgranes,
como al maíz,
con tus garras de águila.

Me entrego como serpiente inútil,
como lagarto helado que espera a que el sol salga.
Y miro desde mi escondrijo
asustado pero esperando
que, sin mayor dilación,
te metas al agujero conmigo.

Otros me lo advirtieron
aunque ellos mismos no se hicieron caso:
A esa violenta dama
de labios color de grana
no te le debes acercar,
menos dejar que su abrazo te confunda.
Porque con la misma calidez que abrasa
y te acoge en su lecho,
te sofoca,
te asfixia,
te tortura,
te secuestra,
te apuñala,
te disuelve,
te cuelga,
te de…

Madre Oscuridad

Imagen
But even so, one day the flames will fade, and only Dark will remain - DS Desde pequeños, desde hace siglos, desde que el ser humano se inventó prodigios para explicar los fenómenos más allá de lo que su mano con pulgar oponible podía asir, se nos ha enseñado una grandísima y única verdad. Una certeza tan sólida que no conozco el caso de una religión, de un sistema de creencias, de una corriente filosófica —aunque esta rama es la que más se acerca al fruto del que hablo— o siquiera de un grupo de gente que, con un corpus bien armado y las secuencias lógicas que le permitan mantener la idea de pie, rechace, por su opuesto, la dicha máxima: la humanidad proviene de, busca, desea o anhela la Luz. La Luz representa al Bien, valor universal —universalmente ambiguo, en realidad— al que supuestamente todo ser humano quiere o debe aspirar: la Luz como símbolo del logro máximo, la trascendencia, el alejamiento de los bochornosos orígenes, como fin último.
¿Nadie se ha puesto a pensar, por un m…

Prédica dominical de lunes por la tarde

Imagen
Últimamente me he dedicado mucho a pensar en lo ridículamente ambivalentes e indecisos que somos los humanos. Creo que mi trabajo posterior (sea que llegue a publicarse o no) tendrá trasfondos de esa naturaleza. No porque haya descubierto el hilo negro. Ya lo he dicho, tanto explícita como metafóricamente: para mí el mundo y el universo en sí son la conjunción armónica de opuestos que se suceden en ciclos equitativos en duración y magnitud, más o menos, pues. Pero ese es el orden en apariencia caótico del universo, según nuestra corta vista nos deja imaginar.
El humano parece haberse dedicado —desde que una chispa, ya de fuego, ya de conciencia, alma o espíritu se encendió en su cerebro y le hizo preguntarse qué o quién o cómo o por qué es lo que es— a llevarle la contra a la Naturaleza en dicho orden supuestamente caótico. Si no se acomoda a lo que nosotros entendemos como deber, o bien, o propósito, lo desechamos. ¿Y para qué? Para luego añorar lo que se ha perdido.
Francamente som…

InDeTerminaciones

Imagen
Son indeterminaciones mías
las ganas de convertirme en tienda de acampar.

Me explico:
véase la crucifixión del plástico
con clavos de grueso calibre
con los que se le ata a las entrañas del suelo.

Extiéndasele
bien extendida,
distendida,
desentendida de que lo peor apenas viene.

Traspásesele como a san Felipe:
con dos lanzas oblicuas
que se unan en la espina a la manera de una X.

Ínfleseme el pecho y el vientre
con aire al arquear las lanzas,
casi al punto de astillamiento.

Y finalmente, con las ganas de convertirme
en tienda de acampar,
con la indeterminación de servir de refugio y acogida,
rellénesenos el interior
con criaturas vivas, viles, viscosas
que se retuerzan,
devoren,
rían,
y hasta copulen
en el interior de uno,
como pie que martiriza al calcetín.

Así de absurdo suena,
pero ¿lo es?, ¿es absurdo?

Lo mismo de absurdo acuso,
con el dedo y la mente y la entraña,
en la «obligación» moral idiota y repetitiva
de procrear,
de reproducirse,
de fallar al clonarse,
de convertir a tod…