Pizza de cochinita

Desmotivaciones que no atino
a desvanecer.
 Parece que apenas estoy reconociendo
 las texturas del mundo que me aprisiona
como si mi piel apenas supiera de sus capacidades 
sensoriales.

Y parece poca cosa
que con el rodar de mis rodillas,
(pausa para enfatizar o matar la cacofonía...)
rutilantes las rótulas rotas
me vea aún tratando de cruzar el umbral
de mi pirámide, mi claustro, mi prisión
el relicario en que fui sellado.

Carambola 1:
puño, corazón, rostro.
Otra: rostro, hígado y gónadas.
Ningún "tilt" anuncia el premio escupido
por la máquina torpe y babosa,
tambaleante,
hambrienta de más monedas
incrustadas por el orificio dispuesto por el Señor en su gran sabiduría
 para ello.

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