"Un cigarro más" por Ozeloziua

Es placer enteramente mío el presentar (el placer de los lectores será ese mismo: leerlo) por vez primera en este sórdido recoveco, a alguien sumamente cercano a mí y que habrá de ser nombrada por los transeúntes locales como Ozeloziua (para la instrucción de nuestro célebre auditorio, este nombre proviene del náhuatl y significa, literalmente, "mujer jaguar"). Siendo ésta su primera incursión en los fangos de esta ciénega, les dejo con el pequeño cuento. ¡Degusten!

"Un cigarro más"

Él va en su coche manejando despreocupado, su boca saca el humo del cigarro matutino. Humo que se mezcla con la fría y nublada mañana. El rocío ya invadió el coche. Él no sabe lo que le depara el destino.
Llegó el último alto antes de llegar al trabajo. El cigarro se ha terminado: lo avienta por la ventana y toma un sorbo de café. El “siga” se ha puesto ya. Toma la vuelta a la derecha como siempre, baja la velocidad para pasar el tope, llega a la esquina y mete reversa para estacionarse.
Pero no lo vio. Él no tuvo la culpa, pues no lo vio; el estruendo es tal que para el coche en seco. Él no lo sabe, pero esa mañana había un espía cerca de su casa aguardando el momento perfecto para cometer el homicidio más prudente del día, pero un pequeño tropiezo gracias a sus agujetas lo hizo perder esos segundos tan importantes. Por ello lo esperó hora y media en su trabajo, justo en el cajón de estacionamiento. En la espera fumó un cigarro lentamente y al ver venir el auto, quiso apagar su cigarro velozmente y al darle el pisotón tropezó nuevamente.
El hombre bajó del coche de un salto y se despertó por completo. Miró a los ojos al que yacía en el piso y supo que había muerto…lentamente prendió un cigarro, el segundo de la mañana y suspiró reconfortantemente.

Comentarios

  1. mmm... debería trabajar mucho en su escritura

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  2. Minimalista. Tiene la historia. Hasta podría sólo decir: Sale, fuma, se estaciona, y sin verlo, atropella a su verdugo. Tiene lo necesario para un microcuento.

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