Clasicismo de lata.  Cacharros inservibles que se acumulan en la nevera en que se ha convertido mi mente. Basura antropófaga recorre las calles disfrazada de personas. Personas basura para acabarla de joder.
Y al fondo, en la luz sucia que se escurre al fondo del callejón, tu silueta se recorta. Alta, efímera, traicionera.
Muchos años de sangre y astillas nos llevan aquí. Al momento frenético en que las pulsaciones de la vida se interrumpen en tu cuerpo...

Comentarios

  1. Esto es muy bueno. Algo así como la recompensa de un duro taladrar en las relaciones interpersonales, o quizá lo acomodé como mejor me acomodaba XD

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

La maldición de decidir

Ser un hombre

La Gran Epifanía de la Nochevieja