Soledad en masa

Vamos.
Sé como el cáncer: mátame muy lento.  Desde mi interior.
Pon a mis células en mi contra.
Yo solo quiero dejar mi exoesqueleto tirado entre las sábanas de tu cama.
Anda por el griterío de los sordos aferrados a su sordera.
Nada como los besos del cacao que tus pechos me regalan por la madrugada.  Mejor manera de morir mil veces no se me ocurre.
Volvámonos dioses eternos.  Entrelazados como hebras de la Vía Láctea.  Iracunda pasión de dedos de alacrán y ascuas de mil pequeños incendios en potencia.
El sabor del agua de lluvia será siempre mejor si toma tus muslos como bajantes.

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