Humores (negros)

No volverá.
Devuélveme la llave del armario. Tengo que sacar de ahí mis huesos y el taladro.
Activa las trampas.
Subconscientemente.
Arrójate a mis flamas.

Trituramiento de los miembros.
Besos aleatorios en la espalda.
El rencor vestido de señorita remilgosa y sus zapatos que rechinan en la duela del salón.

Apláquese, animal baboso.
Aleja de mi cuello tu saliva venenosa.
Deja el resto de mi carne para los buitres. Conviérteme en cuatro letras aladas:
N A D A.

Amplificar la experiencia sensorial no transgrede más que la moral de los ineptos.
Patanes monógamos nacidos del carajo podrido de la sombra.
De la manteca medieval de los abuelos cerdos.

Ampútame
trepáname
saca de mi éstos demonios
Abre mi cráneo con un giro de tus labios
Acoje en ti mi cuerpo mallugado y gris

El sol se enrojece
se pulveriza
a medida que nos acercamos al frenesí del vesubio local

Me gusta la decoración florida que dejaste
tallada
en mis huesos.
Todo el que la ve la halaga, y me sonrojo.
Me gustan las vetas que dejaste expuestas en mí.

Lo que más necesito ahora
es esclarecer el proceder de las balas
que parecen llover del cielo
que parecen salir de tu boca recortada
negra
tos ojos son cañones que revientan bajo el calor y la presión

Luego de todo
ya sólo queda reirme del negro sentido del humor que tiene la vida.
Pinche mundo mamón y retorcido. Me matas de risa.

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