Exorcismo (poema)


Fuera
Te ordeno
No trates de negociar conmigo
Aleja este peso de mi espalda
Regrésame la capacidad de llenar mis pulmones con aire
Saca tus garras de hueso de mi carne
Ahora mismo
Te lo comando
Te lo comando en nombre de los yo que están por venir
Por los que estás matando con cada minuto que me haces seguir aquí
Muerto
Podrido
Agusanado
Te destierro a gritos y en silencio de mis células
No importa a quién quieras infectar
Pero despréndete de mi
Te permito llevar un trozo mio
Si con eso me deshago de tu carga
Si con eso sacas de mis manos tus clavos
Y quitas de mi cuerpo esta cruz
Habrás de secar tus raíces
Que ya tienes esparcidas suplantando mis nervios
No sorprende que me haya quedado inmóvil, pétreo
Te expulso de este reino que era mio y que ahora se contrae y arde
Te maldigo por las horas que desangraste frente a mi
Mientras te burlabas por la cínica ofrenda
Por qué a mi ya no me sirven los restos de esos muertos
La parálisis quédatela y trágatela
Y cuando salgas de mi garganta
Te prohíbo hacerme saber tu nombre
La maldición de saber quién eras no me ha ayudado a devolverte al abismo
Por el contrario, al conocerte, te he dado la entrada y la silla que ahora ocupas
Convertida en trono maldito en el fondo de mis ganas
Despréndete como el humo que sale de la leña
Y aunque entre gritos de odio llegue a pedirte que te quedes
Te condeno a morir de nuevo si decides regresar
La imagen la tomé de por aquí

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