Entre la espada y la espada (poema)


Puedes hincarte
junto a tu ventana y orar.
Pueden los demás
alzar piras
alimentadas por gritos
Y puedes enviar tus barcos
al borde del mundo
con las velas llenas de fe
el casco repleto de pólvora
y toneles de alcohol.

Si quiero puedo ser la Justicia de Dios en la Tierra
El brazo que aplaste las resistencias
La caricia que abrace a aquellos que sobrevivan

Pero también puedo sentarme junto al río
y ver pasar las cosechas
Puedo ver abrirse los frutos de las mujeres
y abrir las cabezas de los invasores
Puedo sepultar a las generaciones anteriores
o revivirlas en las que broten de mi
así como puedo negarme a cantar con el cuerpo
o a danzar con mis palabras
sobre las ascuas de la fogata

Al final los resultados,
aunque opuestos,
equidistantes:

Las curvas del camino
los puertos a que arribemos
los extraños sometidos
los conocidos derribados
los frutos comidos
y los fuegos de artificio
se avivan con la misma brisa
Las pestes desatadas comen una sola carne
y las guerras convocadas enfrentan a una sola ciudad

Esto entiendo
y convivo con ello
en mi celda y en mi palacio,
desde mi trono y mi púlpito
y repito
Al final, todas las vidas se reducen a transitar
entre la espada y la espada.

Fotografía que acompaña al poema tomada por mi en Oaxaca de Juárez, Oaxaca, México

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