Worm drink

La bebida del gusano vive. La bebida. El gusano obviamente hace rato que no. Y el sutil abrazo del calor repentino despierta los fantasmas propios y los que viven clavados en el suelo, en la carretera.
¡Ahí quédate y no te levantes, perra!
Me digo a mí mismo, y como buen hijo de la chingada me ignoro, me levanto y tomo otro vaso lleno del elixir.
La curandera, joven blanca de pechos shamánicos (curativos, pues), me levanta de los cabellos (los suyos, los cuales sigo por su aroma como pez idiotizado por la carnada) y no sólo me dejo llevar...salto en el bote de la pescadora sonriente.
La arena negra sobre la que nos exorcizamos mutuamente es suave, redonda (como ella) y brilla con el fulgor del fuego vecino (no brilla tanto como la piel de ella).
Y finalmente, mente vacía, aire extirpado, conciencia tranquila y vaga, me acerca por sorpresa otro vaso del medicamento, pero esta vez el gusano nada alocado y viéndome con mirada retadora.

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