22/12/2012


Sobrevivimos a un verdadero cataclismo: La nada.
Así es. Transcurrió el 21 de Diciembre de 'pe' a 'pa', como decimos aquí...y nada.
Yo, en lo personal, acepto que esperaba ser testigo de algún evento cataclísmico inconmensurable y espectacular. Incluso duré un rato mirando por la ventana, "en cualquier momento se partirá el cielo, se llenará de fuego, el piso rugirá y se abrirán sus fauces infinitas y sin fondo". Nah.
Sin embargo, esto no era más que las ganas de ver destrucción y ruinas. Sinceramente. En el fondo sabía que nada de este tipo de cosas sucederían. Pero nos gusta la terquedad y no la resignación. Eso es bueno, en parte, supongo.
Simplemente debemos reconocer que no hay que achacarle a una civilización antigua el advenimiento del acabóse. Además se dijo desde le principio: se trata del fin de una era (espacial, tal vez una configuración celeste de que eramos parte) para dar inicio a otra. Esto jamás ocurre de un día al otro, quién sabe y la semilla del cambio definitivo ya está sembrada en la tierra, como persona, como holocausto, como meteoro.
En lo personal creo firmemente en esta cuestión del movimiento cíclico de la vida. Y es por ello que para mi propia vida, acepto que ésta fuera como una recomendación por parte de los buenos mayas a hacer un análisis muy profundo de mi ser, mi conciencia e inconsciencia y sobre todo de lo que quiero, lo que busco y lo que tengo. He decidido escuchar mis propias señas y observar mis propias palabras, no para limitarlas, sino para aceptarlas, reconocerlas y luego poder utilizar mi propia inercia a mi favor. 

Para mí definitivamente el mundo está por cambiar. El 2012 fue una verdadera maravilla. Pero por lo que mis ojos alcanzan a vislumbrar el 2013 no tendrá comparación con nada anterior.
¡Agárrense!

Comentarios

  1. Sabias palabras...
    Yo creo que la mayoría deseaba una especie de fin,me incluyo. ¿Por qué crees que fuese; las falsas promesas del 2000? Pienso que nuestra especie está cansada del mismo pan que elabora; la novedad detrás de la cortina de lo que está fuera de nuestro control nos está destruyendo los nervios.

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