Manual para espectros

Algunas siluetas sentadas frente al mar, unidas tan solo por los tequilas en sus estómagos, en sus gargantas.
Pero una de ellas se escabulle como suspiro intranquilo hacia la marea alta.
Atrapar sombras huidizas como líquido entre los dedos es una actividad peligrosa, un camino tortuoso y a veces infructífero para el que desespera. Pero dicen los que saben, que con todo esto, es una dulce dulce profesión.
El final feliz de éstas y otras expediciones jamás llega. Jamás.
Y no es de extrañar, porque no se trata de llegar a algún lado, de atrapar a la presa...si no de disfrutar el camino que lleva allí, el reto y el misterio.
No existe más manual para atapar sombras. Salvo las palabras que dictan el inconciente y el instinto porque para ellos esto y el amor son juegos ya jugados, tal vez en otras vidas.
 Y no hay, a final de cuentas razón para un manual, cuando todo conocimiento se puede resumir en una sabia frase, universal, indivisible, luminosa:
"Mientras damos con el indicado, disfrutemos al equivocado".

Dedicado a NNN

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