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Mostrando entradas de 2015

«Historia del Ojo» de Georges Bataille

Continúo mi promesa de evitar olvidar los libros que voy leyendo y sus entrañas multicolor. Hoy toca el turno la cuasi surrealista y muy erótica «Historia del Ojo» de Georges Bataille (1897-1962). La verdad creo que esta reseña será breve. ¿Qué tanto podría decir de esta obra que no haya dicho Vargas Llosa en su casi interminable prólogo de 1978 donde más que prologar sintetiza y además «quema» para el lector prácticamente la totalidad de la trama? Debo confesar que en cuanto me di cuenta de dicha tendencia del  premio Nobel, me salté su tanto y lo dejé para el final (me parece que funciona mejor casi como colofón del relato y como como antesala).
En primera instancia, nuevamente: Me gustó. Me gustó mucho. Removió ciertas cosas en mi (emocionales y físicas también, por su puesto) que otros libros no se habían molestado en tocar. Y no es para menos. Esta novelita es una gran sacudida sexual y perversa para el leyente desprevenido. Me imagino que en su historia debe haber causado más de…

«Un Mundo Feliz» (Brave New World) de Aldous Huxley

Hoy estreno un nuevo tipo de timbre postal: la reseñita pedorrona. Sí. Decidí que, como ejercicio para mí mismo (mi memoria apesta y mi capacidad de síntesis y apropiación podrían ser bastante mejores) elaboraré una brevísima reseña de los libros que vaya leyendo o en todo caso mi sincera opinión al respecto. Algo campechano pues. Para inaugurar esta sección, localizable para su futuro horror bajo la etiqueta «Reséñamesta», tenemos al celebérrimo «Un Mundo Feliz» del buenazo de Huxley. ¿Por qué? Porque justo hoy terminé de leerlo, y antes de que revuelva sabores en mi mente comenzando el siguiente libro, quiero dejar en este rinconcito, bien guardadas, las migas que de él aún tengo frescas en la barba. Así que, a darle.
Primero que nada: Me gustó. Me gustó bastante. Me encantan los futuros imaginarios ya sean utópicos o distópicos. Éste en particular lo pondría en el caso utópico, porque, pues, ¡vaya! el mundo es perfecto y todos son felices y tienen orgías y drogas y hasta el más id…

Las respuestas del Vacío

Canto I
Esta no es una disertación filosófica
Esto es hablarle al Vacío esperando inútilmente su respuesta
Aunque, debo confesar, a veces ese silencio
es la contestación que anhelaba
sin esperarla en verdad.

Ya sea
en el hueco en las entrañas del mundo
o en la solidez ingrávida del espacio exterior
encuentro retazos de realidad.
Molestos, malditos.

¿Cómo se desfibra uno del cordel de su propia vida?
¿Cómo alcanza uno las murallas de las ciudades de los dioses,
cuándo el camino que ha de recorrer no admite pasos carnosos
ni el vaivén de la sangre en las arterias?
¿Cómo se sacan del costado
las espinas que se le han quedado a uno
de tanto pensar,
de tanto exprimirse,
de tanto estimularse,
de contorsionarse el cerebro?

Las masas de materia inmóvil parecen
más cerca del vacío y la inexistencia
que los cuerpos que corren junto al rayo,
que los montículos frenéticos que todo buscan y nada logran asir.

Canto II
Allende las alturas de mares bravíos
de sondas anales y fluorescentes navíos
parto…

De los meses pletóricos

He estado fuera mucho tiempo.
No sólo mi vomitorio virtual se ha llenado de polvo y deyecciones de mosca. Literalmente he estado viviendo allá afuera por mucho tiempo.
Fue este, o al menos desde mi último arañazo en esta pizarra, un año pletórico. Ha sido, también, un año jesuítico, de caminos que llevan desde las capitales hasta los rincones del mundo, de veredas que algunos "locos" trazaron en el pasado y se extienden hasta el futuro a través de nuestro presente.
Estoy de regreso y la espera (o más bien la constante huída) se debe a que vengo aún salpicado de pasado, con arena en las orejas, con un poco de mar en los poros, con plegarias pegadizas y con demonios iluminados por centurias de fiesta y jolgorio.
No ha sido fácil. Esta vez la carne me desfallecía y mi transe se agudizaba debido a la lejanía, a la ausencia de mi bruja, de mi curandera, de mi doctora y paciente a la vez.
En fin, reflexiones de este talante las dejaré para cuando finalice el año en curso. Ahora …

The Comfort Zone

Careless
Reckless obscenities that dress themselves with glittering clothes
Poison in bottles of licquor, of sweet vanilla, coconut and pineapple
The teeth that bites softest, that makes you ask for another piece
to be ripped from your neck, from your shoulders

The deadly comfort zone
where dreams die under motionless hammers
where people grow downwards
like trees
like coffins that explore the soil.

The wildfires are chanting
After the brief rain the air is scented with the smell of wet earth, wet stones,
water filtrating through the nerves of the land
irrigating its veins, again

Death most be such a delightful peace...beacuse no dead has ever came out from it, from that eternal comfort zone


Claroscuridad

Colisionaban las partículas
Generábamos haces luminosos de entre las grietas
A partir del polvo surgían las llamas
El flash de sus ojos y las sombras en los míos se retrataban
Le daban volumen a las ganas
Con cada gramo de luz se quemaban los granos de sal
se incendiaban los poros
se dibujaban las señales
los recuerdos en se manifestaron entonces en el humo
Literalmente, nuestra memoria se formó de carcasas quemadas
se cadáveres marchitos que se hicieron chiquitos y retorcieron conforme los consumió la luz.

Se cree y entiende que la oscuridad es mala. Pero es igualmente perjudicial el exceso de luz.

Antifilosofía Universal para tratar de comprender a la Humanidad Contemporánea

Tengo un proyecto nuevo. Uso este espacio sólo para bocetarlo antes que se me olviden más de los hermosos detalles nonatos. Quiero emular a los grandes filósofos de la antigüedad, de la remota noche en que los hombres de verdad intentaban entender qué carajos era la vida, qué demonios eran responsables de los movimientos, de los sentimientos, de cómo comportarse y por qué cada quién era un universo chiquito cuando todos se parecían tanto entre sí, físicamente.  Sí, quiero hacer el Tao del Siglo XXI, o el confucionismo de la era del WiFi y el sexo de unas horas. Voy a desmenuzar lo poco que conozco de vida, en sus rasgos universales, OBVIO, desde mi personal punto de vista. Es decir prepárese para filtros no sólo de sarcasmo, ironía, odio llano, desbordante idolatría. Tal vez caigan a este mantel bloggero algunas escorrentías del proceso de cocción de aquel Grand Tome, que espero que llegue a ver más luz que la de mi cuarto donde tengo mi computadora.

El juicio de la coladera

Soy un prejuicioso. Un prejuicioso de lo peor. Pero debo reconocer que no es enteramente mi culpa. O al menos hay un detonador que favoreció el florecimiento de este desagrado instantáneo por otros en mi ser.
Todo comenzó con el don con que fui dotado desde el nacimiento. Un don de lo más nimio y hasta ridículo: con sólo ver a una persona, una hojeada general pero con enfoque especial en los rasgos de la cara, puedo determinar al instante qué clase de persona es, sus reacciones, sus creencias, su modo de actuar, su personalidad, sus gustos, sus disgustos, sus vicios, su léxico, su ascendencia...En pocas palabras soy de esos que con ver a alguien unos segundos saben de qué clase de persona se trata. Claro esto es en un rango general pero muy muy pocas veces he errado en mis juicios instantáneos. Casi nunca, de hecho.
Parece, como dije, un don de lo más irrelevante. Pero he sabido utilizarlo para mi provecho personal. He evitado personas que eventualmente se convirtieron en el dolor de …

The crops

Imagen
Imagen de "Over the Garden Wall" de Cartoon Network Danzaban. Los niños calabaza saltaban de puntitas entre los cultivos dorados, chispeantes. Sus dientes dibujados con cuchillo se torcían en sonrisas pulposas y en cantos de muerte y campos eternos. La familia miraba desde el porche. Sentados en mecedoras crocantes. Sentados en semicírculo. Contemplando la danza entre niños y cultivos. Debajo yacía el resto de la familia y siendo la época propicia esperaban acercarse lo suficiente para que ellos, en sus celdas eternas bajo tierra los escucharan y se unieran a la fiesta. Otoño. Esa época del año en que los muertos vienen a vivir un rato y los vivos abrazan la muerte y bailan chocando sus mocasines pero sólo como promesa de danzas eternas por venir. Las hojas se arremolinaban y bailaban también como los arcos de mil violinistas en una orquesta de fantasmas. Curiosamente la noche no parecía querer descender al mundo. Se demoraba tal vez por miedo, tal vez por precaución. Pero i…

De entre ciclos

Hay algo que a mi me mueve, aún dentro de mi arraigamiento tenso. La muerte de un año y su renacimiento inmediato. Sí, el cambio de año es un gran símbolo para mí que creo en las cuestiones de la renovación del espíritu, del acrecentamiento mental y del envase cárnico que nos sostiene. Imagino la trayectoria del planeta Hogar danzándole en elipses al Sol, nombre común de nuestra estrella amarilla y pienso en lo espectacular de encontrarme en el mismo punto del espacio donde estuvimos 365 días atrás. Claro, figurativamente porque la Galaxia rota, nos hala a su centro, además de que esta se desplaza hacia otras galaxias y este movimiento se acrecienta exponencialmente y, bueno, en realidad estamos muuuuuuy lejos del punto exacto donde estuvimos 365 días antes...pero saben de qué hablo.  Y ese volver a empezar, sí, en un punto arbitrario de la Nada Suprema, me parece magnífico. Es morirse y renacer un poco. Es la lluvia de acordes de violines desde el cielo, trompetas en la tierra, perc…