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Mostrando entradas de 2009

El último de la vuelta...

El último poema del año;
las últimas frases que leerás de mí
en este ciclo insensato y arbitrario
que rige nuestras vidas.
Ya mañana seremos otros;
seremos sombras líquidas cambiando de forma
en los rincones oscuros del salón principal
goteando intermitentes mientras el tiempo
se agota como el oxígeno del vaso
ahogando la vela poco a poco.
Y las horas suben las paredes con garras brillantes,
y los días se desbarrancan dejando sólo polvo tras de sí,
y los jaguares nos rugen al pasar por los antiguos caminos
trazados en el aire húmedo de la selva.
¡Sujétate de mi brazo, que el mundo se nos viene encima,
como avalancha de recuerdos y vivencias no sucedidas!
¡Aléjate de las llamas que acarician a los momentos expirados,
que manan de la pira donde arden juntos los justos y los maldicientes!
¡Y engancha tu boca en la mía como si no existiera otra cosa
en el espacio que nos circunda, oloroso, enervante, luminoso!

Séptima estrella...

Siete años atrás Cuaderno de notas (Salida de la ciudad)
Aún días después de nuestro encuentro fatídico con aquella criatura de pesadilla; y aún ahora en la relativa seguridad de nuestro refugio temporal en las montañas, no logro creerme del todo la forma en la que fuimos salvados Espadas y yo por este grupo de extraños (para mí cuando menos) en ese momento. Recuerdo haber virado como me lo había indicado Espadas y habernos encontrado con la terrible bestia, la cual emitió un chillido penetrante y devastador. Saltamos instintivamente fuera del vehículo al momento que éste quedaba convertido en una bola de fuego que se proyectó justo hacia el camino por el que habíamos llegado. Nos pusimos en pie y cada quién corrió hacia lados opuestos dividiendo la atención del dragón, escondiéndonos tras las esquinas de algunos callejones. Espadas, desesperado, me gritó algo que no logré comprender debido al barullo del monstruo que se acercaba lentamente a donde nos escondíamos. Creí por un momento enten…

...NNN...

El siguiente poema es una contribución (la primera, aclaro felizmente) de "NNN" (sí, ese es su pseudónimo) que con gusto ambos compartimos con los escasos y afortunados lectores de este humilde blog...Esperando sea de su agrado, les dejo con el poema:

Jugaste vanamente conmigo
y perdiste con razón,
alegraste mi vida sin motivo alguno,
y sin motivo alguno también la destruíste, mi sonrisa ésta vez brilla por su ausencia...
Y ésta vez en vez de fabricarla, eres el culpable de su fugaz huída,
esculpiste una verdad llena de dolor, desilución,
tomaste mi corazón como alfombra de corral
y tejiste un semillero de enojo temporal,
mi corazón quiere tenerte y no
caer
Bah, mi corazón no puede tenerte, tu lo tienes a él
pero ya no será así...
Mirar atrás es prohibición, el orgullo me condena
como condenaste mi ilusión

...nnn...

En el salvajismo de tu mirada

Lámina fría y maleable, tu piel se me aparece lumínica entre los pliegues de una falda absurdamente voluminosa y pesada. Igual me abro camino, guadaña en mano, por las ruinas y los muros desplomados que conformaban en otra era tu inexpugnable fortaleza. Los ejércitos esperan afuera, la señal para ir a sus muertes. A encontrarse con que la gravedad es la última fuerza a la que los cuerpos se rinden. Y guiados por esa inercia primordial encontrémonos colisionando labio contra labio...carne contra carne... Las falanges aguerridas se hacen al frente para ensartar a los caballos rugientes y llueven desde atrás las hachas como una brisa matinal: helada y cortante. Y con tus caderas y mis ideas moviéndose al ritmo de los cuernos de guerra me aferro de lo poco que queda de cordura en la habitación. Tantos giros de la moneda en el aire y ésta que no puede terminar de caer... tantos inútiles giros de una moneda sin caras ni lados ni señas de civilización presentes en sí... ¿y dejar el destino de la plaga…

Carnaval

Llama emergente. Asciende desde mis poros. Quema los recuerdos. Flota sobre mí y mi lecho quebradizo de polvo y piedra. Será la denzura del humo que me hace ver danzantes ígneos colgados de mis muros... Serán los movimientos ilusorios de mis nervios por debajo de mi piel los que me hacen unirme a su danza sonriente de dolor. Tu y yo cayendo de pronto otra vez...se ha convertido en nuestro ritual. Déjame aterrizar en tus muslos... Déjame aterrizar en el horizonte... ¡Dejémonos de letargos y despertemos al festival de la carne! ¡Carnaval! ¡Carnaval! ¡Carnaval! ¡Carnaval! ¡Carnaval! ¡Carnaval! Carnaval eterno y nocturno, despliegue de los sentidos y la locura. Que el delirio se sacie en nuestras cabezas y el deseo se ahogue en nuestra sangre vertida en el cuerpo del otro como ofrenda propiciatoria y anuladora del pudor... Ya sea nuestro aliado silencioso el monte sempiterno y nos envuelva en sus entrañas sagradas, en la cueva del sueño, de donde las generaciones brotan como flores al amanecer mode…

Séptima estrella...

Siete años atrás
Cuaderno de notas (11 de Octubre: El Día del Dragón)
En ese momento, algo obstruyó la escatológica vista que me mantenía hipnotizado. Una sombra. Una sombra colosal cubrió la Luna y sus estrellas. Una sombra con alas titánicas. Ahogué un grito en mi garganta y corrí hacia Espadas quien parecía haber visto lo mismo que yo. Giró rápidamente mientras se guardaba algo en la gabardina que llevaba puesta todo el tiempo. Me tomó por el brazo y me dijo: -Si no salimos de aquí pronto...- pero no terminó la frase. Se limitó a mirarme muy profundamente y a conducirme hacia la cochera donde esperaba una camioneta color tinto. Abriendo la puerta casi me arrojó dentro en el lugar del chofer y se sentó en el asiento posterior. -¡Conduzca! No se preocupe por nada. Acelere. Tenemos que salir de la ciudad por la entrada norte. ¡Ya! Encendí el auto y pronto íbamos de camino a la salida de la ciudad. -¡¿Qué demonios pasa?!- grité absolutamente desesperado. -Ahora usa bien el término- se limitó …

La eternidad puede esperar

Sombras que se dilucidan sobre tu espalda observando por la ventana, bailan al ritmo de los tambores de guerra y la melodía la completan los demonios que cantan ocultos en la noche. Levanta la mirada que la negación espera riendo entre dientes y tomándote por la camisa para que observes su faz de sonrisa descarnada. Camino escoltado por acantilados hacia la tierra onírica donde los atardeceres se prolongan por días y las ruinas fantásticas de tiempos olvidados se yerguen tercas en su lucha contra el tiempo...cada día que pasa es otra batalla ganada. Para nosotros, aquí sentados, la eternidad puede esperar. Si al final somos estatuas labradas de la misma piedra y la erosión nos ha borrado el rostro y la identidad ¿que más da que reventemos en una nube de sal y polvo y nos dejemos conducir por el viento que acompaña a los demonios en su cántico nocturno? La eternidad puede esperar. Y no nos detendrán los titanes apostados frente al camino. Ya con la vista fija en el horizonte ¡que se astillen las r…

Séptima estrella...

Siete años atrás...
Cuaderno de notas (la Cuarta Luna - el comienzo de todo)
-Aún no espero que comprenda lo que le acabo de decir...pero si hay algo que quiero que comprenda es que se encuentra ahora en un grave riesgo y debo ponerlo a salvo- dijo y se puso de pie de un salto, tocó su pecho por un momento y sentí la ansiedad temblándole en la voz. Me puse de pie pero no atiné a decir nada ni a dar un paso concreto. Mi cerebro estaba en blanco...prefería no pensar nada ya que de lo contrario sentía que me estallaría la cabeza. Fue entonces que me di cuenta que en realidad la cabeza empezaba a amenazarme con estallar. Casi me desmayo. Espadas me tomó ágilmente y pasando un brazo por mi espalda me llevó consigo por un rumbo que no pude observar. Luego no supe más. Al abrir los ojos me me encontré en un cuarto sin ventanas y un profundo olor a humedad...un sótano, supuse. Me senté en el sillón que me servía de cama y busqué a Espadas. Al poco salió de un pequeño cuarto bajo las escaleras de …

Séptima estrella...

Siete años atrás...
Cuaderno de notas (el comienzo de todo)
Ni siquiera tiene objeto decir lo ofuscado que me sentí de camino al parque. El reloj marcaba las 3:57 p.m. Pero esta vez no fue como la anterior. Pude verlo acercarse lentamente por la acera de enfrente mirando al suelo en todo momento; incluso al cruzar la calle. Se sentó a mi lado con parsimonia y pude observar que en realidad llevaba lentes redondos y oscuros y una barba que no había rasurado en 4 días aproximadamente. Inesperadamente levantó su rostro (el cual no describiré tanto porque me resulta francamente imposible como porque si lo intentase probablemente no lograría transmitir el "aura" que el solo verlo me provocaba escalofríos y una cierta ansiedad) y me miró desde debajo de sus lentes oscuros: -Estamos en guerra. Una guerra que difícilmente podemos ganar. Hizo un silencio desmesuradamente largo y luego añadió: -Pero existen algunas pequeñas oportunidades que debemos aprovechar antes que sea tarde... Repitió el…

Séptima estrella...

Siete años atrás... Cuaderno de notas (el comienzo de todo)
En aquellos momentos mis pensamientos se detuvieron abruptamente y vino a mi, mas que imágenes, una multitud de sonidos ininteligibles que comenzaron a hacer que me mareara. Me senté al ver ya como una ridiculez el intentar alcanzar a ese ente extraño que ya se había esfumado a la vuelta de la esquina. Esa noche no dormí (como siempre me ha pasado) debido a que me venían a la mente imágenes de lugares que desconocía en las que predominaban los paisajes de ruinas ciclópeas enclavados en densas selvas bajo cielos de colores vívidos y extraños. Tras estas visiones despertaba acalorado en medio de la noche y con náuseas y un incipiente dolor de cabeza que amenazaba con crecer. Pasó pues la noche, lenta y tortuosamente y terminó cuando pude ver los rayos del sol cortando la niebla como un cuchillo rebana la carne. Me senté sobre la cama y miré el teléfono de la mesa de noche...Aquello carecía de sentido para mí...pero algo muy oculto en…

Séptima estrella...

Siete años atrás... Cuaderno de notas (el comienzo de todo)
Era la hora del atardecer. Un atardecer como no había visto antes. Las flamas del cielo se reflejaban en los ventanales de las casas y éstas se teñían de un anaranjado encendido. Estaba sentado en una banca del parque, sin nada mejor que hacer que fumar un cigarro que parecía eterno e inundaba mi atmósfera con una cadencia enervante. Era una tontería en verdad que estuviera ahí sentado, esperando. Apenas la noche anterior me vi en mis sueños sentado precisamente en esa banca de ese parque a esa precisa hora de la tarde, igualmente esperando ansioso. Sin embargo dicho sueño terminó justo en el momento en que una silueta descomunal y de aura...¿cómo decirlo?...antigua, llegaba a mi lado y posaba su mano gigante en mi hombro. Durante toda la mañana siguiente me torturé con la imagen del gigante que se acercaba a mi. Así que tomé la resolución que ya resulta obvia. Estaba por terminarse mi eterno cigarro cuando me sentí observado como p…

Séptima estrella...

Primer destello de la noche...
Cuaderno de notas (antes del final)
Llueve. La noche llueve, en silencio pero constante. Resuenan los pasos huecos en las losas de la calle apenas alumbrada por un farol solitario. Igualmente resuena la colisión de la pluma sobre el papel mientras escribo iluminado por una única vela que parece tiritar de frío. De alguna manera sabía que cuando el fin se acercase lo sabría. Más no pensé que la sensación fuese tan abrumadora. Como una garra que apretara la espalda insistentemente. Y es a éstas alturas que me doy cuenta que la única manera de perpetuarme y sobrevivir es escribir lo que he visto y oído para que no caiga en la garganta negra del olvido y en cierta medida para convencerme a mí mismo que todo lo sucedido ha sido real y no el producto del más terrible delirio. Ya vienen por mí, eso seguro. El vaticinio resulta inexpugnable. Solo queda esperar la señal...el primer destello de la séptima estrella roja. Pero antes que eso ocurra hay algunas cosas que deb…